....RELEYENDO A COELHO




....."El hombre nunca puede cesar de soñar. El sueño es el alimento del alma, como la comida lo es del cuerpo. Muchas veces, en nuestra existencia, vemos nuestros sueños deshechos y nuestros deseos frustrados, pero es necesario continuar soñando, pues de lo contrario nuestra alma muere y Àgape entra en ella. Mucha sangre fuè derramada en el campo, que està delante de tus ojos y allì se libraron algunas de las batallas màs crueles de la Reconquista. Quièn tenìa la razòn o estaba en la verdad carece de importancia. Lo importante es saber que ambos bandos estaban efectuando el Buen Combate.
"El Buen Combate es aquel emprendido porque nuestro corazòn lo pide. En èpocas heroicas, en tiempos de los caballeros andantes, esto era fàcil; habìa mucha tierra por conquistar y mucho por hacer. Hoy dìa, sin embargo, el mundo ha cambiado mucho y el Buen Combate fue transportado de los campos de batalla para adentro de nosotros mismos."

"El Buen Combate es aquel entablado en nombre de nuestros sueños. Cuando explotan dentro de nosotros, con todo su vigor, en la juventud, tenemos mucho coraje pero todavìa no hemos aprendido a luchar. Despuès de mucho esfuerzo, hemos aprendido a luchar pero ya no tenemos el mismo coraje para combatir. Por eso, nos volvemos contra nosotros mismos y pasamos a ser nuestro peor enemigo. Decimos que nuestros sueños eran infantiles, difìciles de realizar o fruto de nuestra ignorancia de las realidades de la vida. Matamos nuestros sueños porque tenemos miedo de entablar el Buen Combate."
La presiòn del dedo de Petrus en mi nuca se hizo màs intensa. Me pareciò que la torre de la iglesia se transformaba. El contorno de la cruz parecìa un hombre con alas, un àngel. Pestañeè y la cruz volviò a ser lo que era.
-El primer sìntoma de que estamos matando nuestros sueños es la falta de tiempo -continuò Petrus-. Las personas màs ocupadas que he conocido en la vida siempre tenìan tiempo para todo. Las que nada hacìan estaban siempre cansadas, no conseguìan realizar el poco trabajo que tenìan y se quejaban constantemente de que el dìa era demasiado corto. En verdad, tenìan miedo de enfrentarse con el Buen Combate.
"El segundo sìntoma de la muerte de nuestros sueños son nuestras certezas. Porque no queremos considerar la vida como una gran aventura para ser vivida. Pasamos a juzgarnos sabios, justos, correctos en lo poco que pedimos de la existencia. Miramos màs allà de las murallas y escuchamos el ruido de lanzas que se rompen, el olor de sudor y de pòlvora, las grandes caìdas y las miradas sedientas de conquistas de los guerreros. Pero nunca notamos la alegrìa, la inmensa Alegrìa que està en el corazòn de quien està luchando, porque para ellos no importan ni la victoria ni la derrota, importa sòlo participar del Buen Combate.
"Finalmente, el tercer sìntoma de la muerte de nuestros sueños es la Paz. La vida pasa a ser una tarde de domingo, sin pedirnos cosas importanes y sin exigirnos màs de lo que queremos dar. Creemos entonces que ya estamos maduros: abandonamos las fantasìas de la infancia y conseguimos realizarnos personal y profesionalmente. Nos sorprendemos cuando alguien de nuestra edad dice que quiere todavìa esto o aquello de la vida. Pero, en verdad, en lo ìntimo de nuestro corazòn, sabemos que lo que ocurriò fue que renunciamos a luchar por nuestros sueños, a entablar el Buen Combate.
La torre se transformaba a cada instante, y en su lugar parecìa surgir un àngel con las alas abiertas. Por màs que pestañeara, la figura permanecìa allì. Tuve ganas de hablar con Petrus, pero sentì que èl todavìa no habìa terminado.
-Cuando renunciamos a nuestros sueños y encontramos la paz- prosiguiò despuès de algùn tiempo-, tenemos un pequeño perìodo de tranquilidad. Pero los sueños muertos comienzan a pudrirse dentro de nosotros e infectan todo el ambiente en que vivimos. Empezamos a ser crueles con los que nos rodean y finalmente pasamos a dirigir esta crueldad contra nosotros mismos. Surgen las enfermedades y la psicosis. Lo que querìamos evitar en el combate -la decepciòn y la derrota- pasa a ser el ùnico legado de nuestra cobardìa. Y llega un bello dìa en que los sueños muertos y podridos vuelven el aire tan difìcil de respirar que pasamos a desear lamuerte, la muerte que nos libre de nuestras certezas, de nuestras ocupaciones y de aquella terrible paz de las tardes de domingo..........................




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